Servicios

* Asesorias para familiares y profesionales que tratan a personas con discapacidad.
* Atencion y ayuda directa en tramites en O.S.
* Asesoramiento y ayuda en el manejo de conductas
* Contencion a familiares.
* Acompañamiento al discapacitado y su familia en servicio personalizado.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Cuando comenzamos a encontrarnos con un diagnóstico la vida se hace cuesta arriba, aparecen cosas que nos hacen pensar en el pasado, cosas que nos retienen en el presente y cosas que hacen del futuro un lugar incierto...
Los niños que reciben un diagnostico no suelen tener tanto en su pasado, por lo que parte de su presente no se ve afectado, aunque sí su futuro. depende de los padres y de los terapeutas que ese futuro se torne mas agradable, menos ominoso.
En cuanto a los padres de un niño con discapacidad, el pasado suele jugarles una mala pasada, la culpa comienza a acompañarlos y a sugerirles que podrían haber hecho más por ese niño, que podrían haber detectado antes el problema, etc.
En esta instancia aparecen dos posibilidades muy duras para la pareja: la ruptura por no poder aceptar la nueva situación, y la desesperación por que el otro cargue con el mayor peso por este hecho.
La situacion es la misma, estén o no juntos, las culpas no ayudan a nadie a llevar adelante la vida tampoco acompañan en la soledad. Entonces, como adultos que pretendemos ser, seamos capaces de dejar el ego a un lado, acompañemos a nuestros hijos, seamos, en fin, sus padres.

martes, 13 de octubre de 2009

La terapia conductual es la mas aplicada actualmente, su inicio está en los métodos del ruso Iván Pavlov, causa y efecto, por lo que mucha gente cree que este método es mecánico y frío, no es TAN así, hay terapeutas que lo emplean de este modo, sin aplicar el sentido común y la psicodinámica, es de esperar que esto ocurra por el síndrome de BURNOUT, o de desgaste profesional.
Lo sorprendente es que bien aplicado es útil no solo para niños con discapacidad, sino también para niños carentes de límites, que es la discapacidad no documentada de nuestros tiempos.
Perder la “visión” de la “misión” es muy fácil cuando se aplican castigos y se dan premios, por lo que el terapeuta, el docente o el acompañante terapéutico que atiende al niño debe poder, entre sus habilidades mantener una mirada objetiva (no tiene esa conducta porque ODIA al otro) simplemente está probando hasta donde esa conducta es admisible.
Aplicar el sentido común, además de las técnicas que se pueden aprender, “abre el juego” a una mejor comunicación entre el actuante (docente, acompañante, terapeuta o padre) y el niño.

Para poder trabajar con este método necesitamos la apreciación a nivel diagnóstico:
¿Qué tiene nuestro niño?
Que es propio de su patología y que no, porque aunque parezca mentira primero hay que corregir las conductas que no son patológicas, aquellas que se generaron por el falso concepto de que el nene “no entiende”.
Determinar (una por vez) cuales son las conductas que queremos cambia o extinguir, recuerden que las cosas escritas permiten rever situaciones y cambiar rumbos.
Programar si es posible con sus docentes, terapeutas, acompañantes terapéuticos y familia como se aplicaran las técnicas, asegurando que se aplicarán como se pautaron, con constancia y disciplina. No permitirnos el enojo cuando descubrimos que hay docentes y familiares que no estan de acuerdo con nuestras pautas de manejo, antes de ofendernos y enojarnos por lo que consideramos "falta de colaboracion" recordemos que puede tratarse de una mejor estrategia o de un mejor conocimiento de lo que le sirve al niño.

martes, 8 de septiembre de 2009

Tener un amigo, conocido o familiar que padece una discapacidad no es algo que nos eluda en la vida, las posibilidades de que en algun momento de nuestras vidas nos toque interactuar con una persona discapacitada son cada vez mas altas, desde los accidentes que las producen hasta la empatía que nos relaciona con una persona que ya padece una discapacidad.
Lo importante, lo que siempre debemos plantearnos en ese caso es mas una vision ética de como consideramos a la persona como sujeto de nuestro afecto que el como crear ese vínculo tan complicado de armar, como acercarnos, como ser parte de su vida, como tratarlo...
Cuando se trata de un hijo la situacion es relativamente mas sencilla, no nos preguntamos si queremos, directamente creamos un lazo invisible y buscamos la forma de "llegarle".
Pero cuando se trata de un familiar, un conocido o un amigo, las cosas cambian. Primero nos preguntamos si podemos, si toleramos, si nuestra relacion ha cambiado o no. Una vez que aceptamos que las cosas han cambiado hay una inclinacion natural a sentirnos avergonzados por tener esa capacidad que en el otro se ha deshabilitado.
No siempre la aceptacion de la discapacidad del otro es total, el halo de sobreproteccion que se extiende desde una persona considerada "normal" puede tornarse nocivo, asi, vemos a jovenes con discapacidad mental guiados casi como si fueran ciegos, tratados como niños pequeños y sin posibilidad de mejor desarrollo. Vemos gente que, ante una pregunta dirigida al discapacitado, contesta no solo como si él no pudiese hacerlo, sino directamente como si no estuviera allí...
Profesionales que teniendo frente a si al discapacitado realizan las preguntas al acompañante sin intentar siquiera crear un nivel de comunicacion con el paciente, negandose a si mismos el descubrimiento de ese otro que tanto tiene para ofrecer.
Cuando tomemos por costumbre abrir nuestras mentes a todas las posibilidades de la vida podremos acercarnos más a aquellos que, aunque muchos no quieran verlo, son personas que poseen un interior maravilloso para explorar...

domingo, 6 de septiembre de 2009

Tener una característica diferente, especial, distinta del común nos hace particulares y únicos, en los niños y en los adultos estas diferencias nos pueden hacer entrar el la categoria de la discapacidad. Una persona que tiene un retraso madurativo es una persona "discapacitada", no carece de sentido común, de sentimientos, no le falta inteligencia emocional o buen humor, pero no se ha desarrollado como el resto de la gente que se llama a si misma "normal".
Que un niño padezca una discapacidad no quiere decir que no podrá con el tiempo tener una vida relativamente felíz. Aún tratándose de problemas severos siempre se puede hacer algo para mejorar la situación, porque, realmente lo único definitivo es la muerte.
Insisto en que revelar al máximo las capacidades de nuestros hijos es importante, pero el desafío es lograrlo sin provocar frustración y dolor.
Este trabajo también incluye a los padres, no sirve que el docente y el terapeuta luchen codo a codo si nosotros no hacemos lo mismo, comunicarnos como amigos, porque ESTAMOS DEL MISMO LADO, tratarnos con respeto, porque QUEREMOS LO MISMO, tirar juntos de la soga que traerá a nuestro hijo de ese "otro mundo", aprendamos a hablar sin volcar nuestro dolor en el que nos escucha, porque muchos de ellos no pueden entendernos, ESCUCHEMOS, PLANTEEMOS DUDAS, ESTUDIEMOS LAS RESPUESTAS, en pocas palabras: estemos al tanto de que pasa en nuestras familias...