Tener un amigo, conocido o familiar que padece una discapacidad no es algo que nos eluda en la vida, las posibilidades de que en algun momento de nuestras vidas nos toque interactuar con una persona discapacitada son cada vez mas altas, desde los accidentes que las producen hasta la empatía que nos relaciona con una persona que ya padece una discapacidad.
Lo importante, lo que siempre debemos plantearnos en ese caso es mas una vision ética de como consideramos a la persona como sujeto de nuestro afecto que el como crear ese vínculo tan complicado de armar, como acercarnos, como ser parte de su vida, como tratarlo...
Cuando se trata de un hijo la situacion es relativamente mas sencilla, no nos preguntamos si queremos, directamente creamos un lazo invisible y buscamos la forma de "llegarle".
Pero cuando se trata de un familiar, un conocido o un amigo, las cosas cambian. Primero nos preguntamos si podemos, si toleramos, si nuestra relacion ha cambiado o no. Una vez que aceptamos que las cosas han cambiado hay una inclinacion natural a sentirnos avergonzados por tener esa capacidad que en el otro se ha deshabilitado.
No siempre la aceptacion de la discapacidad del otro es total, el halo de sobreproteccion que se extiende desde una persona considerada "normal" puede tornarse nocivo, asi, vemos a jovenes con discapacidad mental guiados casi como si fueran ciegos, tratados como niños pequeños y sin posibilidad de mejor desarrollo. Vemos gente que, ante una pregunta dirigida al discapacitado, contesta no solo como si él no pudiese hacerlo, sino directamente como si no estuviera allí...
Profesionales que teniendo frente a si al discapacitado realizan las preguntas al acompañante sin intentar siquiera crear un nivel de comunicacion con el paciente, negandose a si mismos el descubrimiento de ese otro que tanto tiene para ofrecer.
Cuando tomemos por costumbre abrir nuestras mentes a todas las posibilidades de la vida podremos acercarnos más a aquellos que, aunque muchos no quieran verlo, son personas que poseen un interior maravilloso para explorar...